El oficio del editor

Jornada Profesional de Edición

“Soy editor porque la vida es tantas veces inentendible, en ocasiones dolorosa también. Las buenas historias, tal vez, nos ayuden a entenderla un poco más. Las personas cambian y cambian las historias,  y por lo tanto, hay que volverlas a contar.”

El sábado que recién pasó, conocimos a un gigante de la edición mundial. Sucedió en la Jornada Profesional de Edición de FILSA 2014 y escuchar a don Enrique Murillo nos confirmó que nuestro camaleón va caminando por la ruta correcta.

Leemos. Los manuscritos que llegan a nuestras manos son leídos como si cada quien tuviera dos cabezas: aquella que piensa en el valor literario y aquella que piensa en cuánto podría vender. Y disfrutamos cuando creemos descubrir oro donde nadie más lo vio.

Criticamos. Igual que un director de cine que chequea el ensayo de una escena. Sentadas como un espectador más, tomando distancia de la obra. Y actuamos, entonces, como la primera crítica, en un pacto secreto con el autor.

Calculamos. La parte menos romántica, sin duda, y que en nuestro caso, y solo por falta de fondos, se transforma en una tortura, decidiendo cuál libro va a ver la luz primero y cuál tenemos que posponer para después.

Publicamos. Sin desvirtuar lo que aquella palabra significa. A pulso, hacemos pública la obra, a través de cuanto medio esté a nuestro alcance.

Es lo que hacemos en Furtiva: Leer, criticar, calcular y publicar, como dice Enrique Murillo, ese es el oficio del editor. Para todo lo demás, existe Mastercard (o Amazon, si lo prefiere llamar).

 

 

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