Colgarse la medalla

Hay veces en que las historias reales, cuando son interesantes y convocadoras, generarán múltiples historias paralelas, un libro, más de un libro, incluso, podrían ser llevadas a la pantalla grande. Es probable que muchos de sus pasajes estarán movidos por los adornos, por la ficción, y nos encontraremos entonces, con la frase: “basada en la vida real”, que realzará el contexto en el que fue realizada.
Lo que debemos tener en mente es que siempre hay una historia madre sustentándola, y detrás de ella, la persona que se sacó la mugre para descubrirla, la que golpeó puertas e hizo sacrificios para encontrar la verdad.
Sin título

En inglés, la expresión análoga a “colgarse la medalla” sería to take credit for someone else’s work y el principal significado de la palabra credit equivaldría al que asignamos a la palabra “mérito” en español. La locución está definida por el McGraw-Hill Dictionary of American Idioms and Phrasal Verbs, como: “to allow people to believe that one has done something praiseworthy, whether or not one has actually done it” (“dejar que los demás piensen que hemos hecho algo meritorio, lo hayamos hecho realmente o no”).

Ojalá siempre seamos capaces de recordar el origen, sin el cual, nada habría sido posible.
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Así no más con las librerías

Como para la mayoría, el inicio de un nuevo año implicó evaluaciones, balances, reflexiones, ajustes y conclusiones.

Constantemente nos hemos encargado de hacerles saber que la red de librerías que hemos logrado ha sido motivo de gran orgullo y satisfacción, sin hacer mayor mención a que la labor de poner los libros en sus estanterías haya requerido de muchísimo esfuerzo. Al principio no nos importaba demasiado cuánta suela gastáramos en el cometido ya que cada vez que un librero nos abría sus puertas, se nos hinchaba el corazón, y bastaba recurrir a un zapatero o a conseguir zapatos nuevos y continuar.

Red de librerías Furtiva

Red de librerías Furtiva

Las evaluaciones, sin embargo, tienen el componente necesario para fijar nuestra atención nuevamente en el suelo y aterrizar nuestras buenas intenciones. Porque concretarlas no siempre depende de nosotras.

Un ejemplo, para que nos entiendan, son las renombradas librerías que han tenido que cerrar y que nos han arrastrado innecesariamente, a nuestro juicio en su caída. ¿Cómo? Pues haciendo caso omiso a mails y llamados telefónicos, no devolviendo los libros recibidos en consignación o solicitando que se los facturemos sin intención alguna de pagarlos— y sin siquiera haberlos vendido.

Otro ejemplo es darse cuenta que los libros, que amablemente recibieron en consignación, como “apoyo” a las editoriales emergentes, nunca estuvieron al alcance del lector porque al ir a solicitar su devolución, no fueron encontrados fácilmente hasta que se dieron una vuelta por la bodega casi casi en la misma forma en que les fueron entregados, concluyendo que para otra oportunidad y “evitarse el mal rato”, tendrán que decirle que no, en vez de hacerle “el favor”, a una editorial nueva. ¿Cuál favor? ¿Cuál mal rato?

Desazón, impotencia, desmotivación… Sí, en una primera instancia estas librerías lograron provocarnos esos oscuros sentimientos, pero no pensamos en quedarnos allí: seremos una editorial pequeña pero nuestras convicciones son gigantes.

Creemos en nosotras, en nuestros autores y en nuestra editorial así es que, no les quepa duda, seguiremos dando la pelea.

“…y funcionan como editorial grande.”

furtiva

Devoramos las redes sociales. Es parte de nuestro hábito de caza. Como camaleones que somos, a veces nos mimetizamos entre los lectores comunes y corrientes. A la espera. Siempre buscamos escritores únicos, enigmáticos, escondidos, sabios. Pero esta vez las red nos sorprendió a nosotros: escudriñando posteos caímos en un blog que nos recomendaba como editorial. Abrimos para leer el texto completo -no fuera a ser que la letra chica dijera algún “pero”-. Y ahí estábamos: “…pequeña, recién estrenada, pero con una propuesta interesante… asumen el 100% de los gastos y funcionan como editorial grande, además tienen un cierto que resulta claramente empresarial…”.

Oh, lectores, seguro comprenderán nuestra alegría. Ser una editorial pequeña, nueva, asomando, y aparecer en una mención de semejante calibre sin haberlo solicitado: estamos en la gloria.
Claro, eso nos compromete a ir por más, mantener nuestro estándar de excelencia y honestidad, y seguir por el camino de calidad que nos trazamos.
Por ahora dar las gracias.
Aquí les dejamos el link: http://fromastrea.bligoo.com/las-editoriales-recomendadas

Lima y Sevilla: escribir desde ciudades literarias

Los días 17 y 18 de Abril estuvimos en el seminario Lima y Sevilla: escribir desde cuidades literarias que dictó Fernando Iwasaki, como parte del ciclo La ciudad y las palabras de la Universidad Católica de Chile.
El escritor e historiador peruano, se basó, con el sentido de humor que lo caracteriza, en su ciudad natal y su ciudad de residencia, para explicar la relevancia de la literatura en los espacios urbanos.

Citas:
“Puede haber literatura sin ciudades pero no puede haber ciudades sin literatura.”
“Es en las ciudades donde las cosas pasan, donde se producen las revoluciones…”
“Y de los espacios interiores que se generan en la ciudad -estaciones de metro o de bus, aeropuertos, hoteles, librerías- mis favoritos son los cafés.”
“Se puede hacer una arqueología literaria de cada ciudad, entendiendo que existen, por cierto, ciudades más o menos literarias que otras.”

Fernando Iwasaki